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domingo, 15 de abril de 2012

Sinestesia: Saborear Triángulos, Escuchar Colores


"Escribí este artículo el pasado mes de enero para una colaboración con la Web Alt1040. A pesar de que no es un tema de astrofísica que viene siendo lo más habitual en este blog, creo que debo publicarlo en El Gran Universo, ya que el artículo contiene bastante información sobre la Sinestesia y podría ser de gran interés para muchos de vosotros. El artículo se publicó originariamente el pasado 22 de enero de 2012  en Alt1040 y podéis verlo en su primera publicación pulsando AQUÍ."


La sinestesia es una facultad que tienen algunas personas de entrelazar los sentidos, de forma que escuchar música puede evocar colores, leer una palabra sugerir un sabor en el paladar o saborear algo provocar una sensación táctil en la yema de los dedos. Pero no nos confundamos, lo que a priori podría parecer una alucinación, es en realidad una percepción añadida que surge en el cerebro, así que se trata de un mundo más rico en sensaciones, más lleno, pero totalmente normal para el que lo percibe.



Existen varios grados de sinestesia. Entre los más comunes se dan aquellas personas que ven colores en los números, las letras o las palabras. Por ejemplo, asignan involuntariamente un color a cada día de la semana o a cada mes del año, la palabra “emoción” es roja al igual que el número 8. Parece ser que este tipo de sinestesia está relacionado con la memoria, así que el hecho de asignar un color a cada número facilita su memorización, puesto que se pueden agrupar gran cantidad de números por sus gamas de color, algo mucho más visual que el propio número en sí.


La Sinestesia y la Memoria


Estudios recientes parecen indicar que algunos sinestésicos podrían ser lo que se denomina Mnemonistas, personas con una memoria indeleble, que no suelen olvidar nada con facilidad. Es el caso de Daniel Tammet un joven británico sinestésico y con Síndrome de Asperger, considerado un prodigio por su facilidad en el desarrollo de cálculos complejos matemáticos así como para el aprendizaje de diversas lenguas.


De forma intuitiva, Tammet puede “ver” los resultados de complejas operaciones matemáticas dentro de un paisaje que recrea su mente inconsciente sin esfuerzo, pudiendo distinguir de un solo vistazo, por ejemplo, si un número es primo o compuesto. Su particular forma de ver los números lo ha llevado a describir algunos de ellos como “especialmente feos” (caso del 289), o al 333 como “atractivo”, o al número pi, como “especialmente hermoso”. Tammet ostenta el récord europeo en cuanto a la memorización y recitado de dígitos del número pi, con 22.514 dígitos en algo más de cinco horas.


La Sinestesia en el Arte


La sinestesia parece tener una espacial influencia en el mundo del arte. Grandes compositores, pintores y escritores de la historia fueron sinestésicos. MilesDavis, una de las figuras más relevantes de la historia del jazz era sinestésico. Wassily Kandinski, pintor ruso que fue precursor de la abstracción en pintura y teórico del arte, también lo era. De hecho, las sinestesias de Kandinsky poseían gran sensorialidad, presentándose tanto a nivel visual, como acústico y táctil. Así pues, tras presenciar una representación de Lohengrin en Moscú, Kandinski dijo: “los violines, los contrabajos, y muy especialmente los instrumentos de viento personificaban entonces para mí toda la fuerza de las horas del crepúsculo. Mentalmente veía todos mis colores, los tenía ante mis ojos”.


En literatura, la sinestesia se ve asociada con la metáfora y con la retórica enálage, que consiste en utilizar una palabra con una función sintáctica que no le es propia, por lo que a veces recibe el nombre de metáfora sinestésica. Ejemplos en la historia literaria de su utilización los da Virgilio, el poeta francés Arthur Rimbaud que creó un soneto dedicado a las vocales poniéndoles un color a cada una o Rubén Darío, que solía hablar de “sonoro marfil” o “dulces azules”.


Estadísticas


Se cree que una de cada 100 personas es sinestésica sin saberlo, lo que supone el 1% de la población mundial. ¿Y, cómo es posible razonar de forma distinta sin percibirlo? Parece ser que las personas con una sinestesia razonable, perciben su entorno con los sentidos “habituales” para ellos, o dicho de otra forma, estas personas no encuentran nada inhabitual en sus deducciones primarias. Si pulsamos una tecla de un piano en su parte más aguda y preguntamos a los oyentes si su sonido es cristalino u opaco, todos coincidirán en que se trata de un sonido cristalino. Y lo mismo sucederá en la parte contraria, para todos, un sonido grave parecerá opaco. Así que la asociación de ciertos sentidos con otros no habituales a primera vista, sí lo son en realidad en determinados casos.


Parece ser que los cerebros sinestésicos están hiperconectados y establecen conexiones entre conceptos a priori distantes de forma totalmente normal, lo que hace que el individuo no perciba ninguna diferencia con el razonamiento general, pero sí, mucha más información.


El color es un concepto adquirido en la evolución de forma tardía, los animales en general ven su entorno en blanco y negro, sin embargo, los animales superiores han desarrollado el concepto del color, así como el de los números y las letras más recientemente, debido fundamentalmente a la necesidad de conceptuarlos, y podría ser que estas áreas del cerebro no se hayan terminado de independizar y por tanto, y a priori, parece que sea más fácil que interactúen entre sí.




Estudios Recientes


Investigadores de la Universidad de Oxford sugieren que algunas personas con el llamado “grafema-color sinestesia”, es decir, que asocian el color a otros sentidos como el olfato, el oído o el tacto, podrían experimentar un nivel superior de “excitabilidad” en su corteza visual primaria ante determinados estímulos. Esto no quiere decir que se alteren con más facilidad, sino que experimentan más pasión ante determinados estímulos. Los investigadores mostraron también que cambiar la excitabilidad, haciéndola más difícil o más fácil para las neuronas excitadas, puede aumentar o disminuir los efectos de la sinestesia.


“La hyperexcitabilitad de la zona visual desencadena la sinestesia en personas que experimentan colores ante las palabras o los números”, dice el Dr. DevinTerhune, primer científico en la Universidad de Oxford en estudiar esta mezcla de los sentidos. “Esto presenta nuevos desafíos ante las anteriores teorías para explicar esta condición excepcional.La magnitud en la diferencia es muy grande. Es una diferencia fundamental en el cerebro de los sinestésicos que puede relacionarse con el desarrollo de su sinestesia”, añade.


El equipo de investigación utilizó dos técnicas de estimulación cerebral que son mínimamente invasivas, utilizando dispositivos colocados en el exterior de la cabeza para aplicar campos magnéticos muy débiles o pequeñas corrientes eléctricas a partes específicas del cerebro. Son herramientas de investigación, conocidas por ser seguras y diseñadas para ser lo suficientemente fuertes como para influir en la actividad neuronal en esa parte del cerebro y ver qué efecto tienen sobre estos procesos cerebrales temporalmente.


En la primera prueba se usó la estimulación transcraneal magnética (TMS), en la que un débil campo magnético fue utilizado para estimular las neuronas. Este campo se disparó en la región principal de procesamiento visual del cerebro, la corteza visual primaria, a través de ráfagas de luz medidas y calibradas por los investigadores, dependiendo de cada individuo y de su capacidad para transformar los estímulos antes y después de mirar la luz.


Cada persona tiene un umbral diferente necesario para que se activen las neuronas. Pero las cinco personas en el estudio con sinestesia color-grafema, sólo necesitaron pequeñas cantidades de estimulación en comparación con aquellos sin sinestesia. La Universidad de Granada también tiene un departamento especialmente dedicado a la sinestesia, y sus avances han sido notables en su investigación.


Lo curioso de estos conceptos, es que esta “fusión de los sentidos” es automática e involuntaria. Si es un sonido, o el número o el sabor el que desencadena la experiencia de otro sentido, las conexiones son siempre las mismas. Los números presentan siempre el mismo color para todos los sinestésicos, así como las palabras o las letras. Es lo que se denomina la sinestesia color-grafema, que siempre estimulará los mismos colores para todos ellos. Experimentar triángulos en las palmas de las manos al escuchar a Bach o determinar que una palabra es puntiaguda, redondeada o azul, o que el número 3 sea amarillo, no es un impedimento de los sentidos ya que no anula en ningún caso a los otros 5. En todo caso, es otro sentido añadido. Pero, ¿Realmente tenemos solo 5 sentidos? ¿O tenemos muchos más, sutiles y camuflados? En base a lo poco que conocemos del cerebro humano y de su reciente evolución, ¿Podrían representar los sinestésicos un raro e inesperado avance evolutivo de los sentidos en la humanidad?

viernes, 23 de marzo de 2012

Pildorillas Científicas, por qué los Planetas Rotan y no Botan

Todos tenemos asumido que los planetas giran alrededor del Sol y que a su vez lo hacen sobre su propio eje pero, ¿Por qué lo hacen? ¿Giran todos en la misma dirección? ¿Qué les impulsa a rotar sobre sí mismos? ¿Por qué no ruedan como lo haría un bidón? Y ya puestos, ¿Los planetas botan?


Si partimos de la base de un sistema planetario como el nuestro, con una sola estrella, nos tenemos que remontar a sus orígenes para entender por qué los planetas rotan sobre sí mismos. Todo empezó con el colapso de gigantescas nubes de gas y polvo que estaban en movimiento, ya que se trasladaban alrededor del disco galáctico. Este movimiento de traslación unido a su propio peso, infirió un cierto momento angular o movimiento rotativo en las nubes que, al colapsar, formó discos protoplanetarios dotados de giro.


Cuando estas nubes se colapsan suelen fragmentarse en partes menores que a su vez sufren un colapso independiente (lo que finalmente serán los planetas), conservando cada uno de esos fragmentos cierto efecto del momento angular original. Esta rotación inicial se ve acrecentada cada vez más y más por el impacto de fragmentos más pequeños, que son atraídos hacia el planeta que ya se está formando. Finalmente y tras formarse definitivamente los planetas, esta velocidad de rotación queda estabilizada hasta alcanzar la velocidad de rotación actual.

Así pues, todos los planetas rotan sobre su eje en la misma dirección, giran alrededor del sol en la misma dirección y en un plano similar, que en nuestro sistema solar es la misma dirección en la que éste viaja por la galaxia y la misma dirección a la que gira la galaxia sobre sí misma. Todos, excepto Venus y Neptuno.

Venus es el único planeta del sistema solar que rota sobre sí mismo del revés y se cree que lo hace debido a un impacto tan potente que, además de cambiar su rotación por completo, le ha dejado un tremendo efecto invernadero. Y Neptuno rueda alrededor del sol como lo haría un barril, supuestamente también por un impacto tan potente que lo tumbó de costado. Aun así, ambos planetas rotan sobre sí mismos.


Esto es lo que consideramos un sistema solar estable y convencional, pero la mayoría de estrellas son binarias o sistemas triples. ¿Qué pasaría con la rotación de un planeta que orbitase a dos binarias con un centro de masas, más una tercera estrella orbitando las dos anteriores en perpendicular? Si un sistema solar de estas características tuviera planetas, ¿Podría darse la posibilidad de que éstos pudieran botar en su órbita atraídos por una y otra estrella? Es decir, que su órbita no siguiese un plano, sino que subiera y bajara como lo hace un caballito en un tiovivo. O incluso, que esa misma órbita además de subir y bajar por el plano de la eclíptica, se desplazara hacia atrás o adelante según la atracción gravitatoria de las estrellas a las que orbita.


Lo cierto es que sabemos muy poco de cómo se comportan los planetas puesto que apenas conocemos el comportamiento de los que nos circundan, pero la diversidad abrumadora que nos rodea nos da qué pensar en que quizás, lo que conocemos mejor, no sea lo más habitual.


domingo, 4 de marzo de 2012

Los Objetos más Grandes del Universo Conocido

¿Qué tamaño puede alcanzar el objeto independiente más grande del universo? Sabemos su tamaño mínimo pero, ¿cuál es su tamaño máximo? Ya sea una estrella, un agujero negro, un quásar o una galaxia, cada uno en su campo puede llegar a ser sorprendente.




La Galaxia más grande J1420-0545

El objeto más grande conocido es la radio galaxia J1420-0545. Descubierta por el Observatorio Astronómico de la Jagiellonian University de Krakovia (Polonia), esta estructura no es solo sorprendente por su tamaño, sino que su origen es aún más sorprendente. Esta radio galaxia se ha descubierto en una zona extremadamente lejana del universo conocido, es decir, cuando el universo era tan denso y caliente que estas galaxias no se podían formar. Sin embargo ahí está, la colosal estructura es una galaxia elíptica que, en luz óptica, puede observarse solo a través de los telescopios más grandes.

Está dotada de un centro galáctico activo, con un agujero negro cientos de millones veces más grande que nuestro Sol, que atrae materia desde la región central. Parte de esa materia le sirve para aumentar su masa y el resto es liberado en forma de dos grandes chorros expulsados en direcciones opuestas a gran velocidad. Cuando esta reacción golpea el medio intergaláctico, se crea una onda de choque que actúa como una barricada para las partículas. La mayoría de estas partículas rebotan, formando unos lóbulos amplios bien delimitados (imagen). Las partículas de los lóbulos, moviéndose a lo largo de las líneas del campo magnético, irradian ondas de radio, que son las que se capturan en la tierra por medio de los telescopios más potentes.


Algunas estructuras de radio son tan pequeñas que no pueden salir de la galaxia en que nacieron; otras, como J1420-0545, se extienden más allá de su galaxia alcanzando los 15 millones de años luz. En otras palabras, la luz tarda 15 millones de años en llegar de un extremo al otro, lo que supone que los chorros que emite alcancen los 4,69 mega pársecs. Y si tenemos en cuenta el tamaño de nuestra galaxia de entre 100.000 y 200.000 años luz, J1420-0545 es unas 75 veces más grande.

Parece ser que a pesar de estar localizada en una zona y un tiempo muy lejanos en que el universo era muy denso, esta radio galaxia se encuentra en una zona inusualmente poco densa, lo que ha propiciado que crezca desaforadamente sin nada que la perturbe.

La Estrella más grande VY Canis Majoris

VY Canis Majoris es la estrella más grande conocida. Se trata de una hiper gigante roja situada en la constelación de Canis Major. Se estima que su tamaño es entre 1800 y 2600 radios solares, lo cual situaría su superficie más allá de la órbita de Neptuno, si la situáramos en lugar del Sol. Realmente no se tiene certeza absoluta de su tamaño puesto que es una estrella con fuertes erupciones solares que ya han expulsado varias capas de su atmósfera, rodeándola de una nebulosa de polvo y aproximadamente el doble de oxígeno que de carbono, lo que dificulta el estudio de la estrella en sí.


Por otro lado, el telescopio espacial Hubble ha estudiado con detenimiento su nebulosa y se cree que podría estar evolucionando. Parece que pasará por varias etapas y se estima que irá de una protonebulosa planetaria, a una estrella variable luminosa azul y puede que después llegue a ser una estrella de tipo Wolf-Rayet, para finalmente terminar como supernova. Se cree que VY Canis Majoris inició su vida como una estrella de tipo espectral O de unas 30 o 40 masas solares.




El Agujero Negro Supermasivo más grande NGC 4889


Hasta ahora se creía que el Agujero Negro Supermasivo más grande conocido era el que se encontraba en el centro del Quásar OJ 287, un sistema binario donde un "relativamente" pequeño agujero negro con una masa de 100 millones de masas solares, orbita el hasta ahora considerado el rey de los agujeros negros, con una masa de 18.000 millones de masas solares.


Pero el pasado diciembre de 2011 se ha dado a conocer el agujero negro supermasivo que ha desbancado a OJ 287, se trata del situado en el centro de NGC 4889, un monstruo de 21.000 millones de masas solares.


domingo, 19 de febrero de 2012

Pildorillas Científicas, Años Bisiestos

Los años bisiestos existen porque la Tierra no tarda exactamente 365 días en dar una vuelta al Sol, tarda 365 días y cuarto, así que cada 4 años añadimos un día completo al calendario para compensarlo, el 29 de febrero.


Pero no queda ahí la cosa. Esta regla se cumple siempre y cuando el año en cuestión sea múltiplo de 4 y no lo sea de 100, excepto que lo sea de 400. Así que el año 2.000 no debería haber sido bisiesto a pesar de que le tocaba, pero al ser divisible por 400, sí lo fue. Esto es debido a que una vuelta alrededor del Sol no dura exactamente 365 días y cuarto, sino que son exactamente 365,242198 días, es decir, su regla aproximada sería 365 días +1/4 -1/100 +1/400 = 365,2425 días. Incluso así, y a pesar de que cada 400 años nos saltemos tres años bisiestos, esta aproximación acabará acumulando un desfase con los milenios y tarde o temprano tendremos que hacer un ajuste, tal y como hizo el papa Gregorio en la edad media.

El papa Gregorio XIII, asesorado por el astrónomo jesuita Christopher Clavius, promulgó la bula Inter gravísimas el 24 de febrero de 1582, en la que establecía que tras el jueves 4 de octubre de 1582 seguiría el viernes 15 de octubre de 1582.


Con la eliminación de estos diez días desaparecía el desfase con el año solar, ya que al parecer las estaciones estaban cambiando de meses a ojos vistas. Para que no volviera a ocurrir, en el nuevo calendario se eliminaron tres años bisiestos cada cuatro siglos. Así que, el 4 de octubre de 1582 fue el último día del calendario juliano y el 15 de octubre de 1582 constituyó el primer día del calendario gregoriano. Por tal razón, no existieron las fechas del 5 de octubre de 1582 al 14 de octubre de 1582.