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martes, 6 de diciembre de 2011

Exobiología Alternativa VS Kepler-22b

Me gusta la definición técnica de Vida como una reacción que se replica a sí misma, ya que bajo esta sencilla premisa la vida podría ser tan variada y estar compuesta de tantos ingredientes y en tantas condiciones, como queramos. Y aunque la vida carbono-oxígeno parece la más óptima y conductiva, no deberíamos descartar ninguna otra suposición por rara y arbitraria que parezca. De hecho, es muy posible que todos, en algún momento, nos hayamos planteado la posibilidad de una forma de vida completamente diferente a la que conocemos y la hayamos creído posible.


Recientemente, un equipo internacional de científicos de la NASA, el Instituto SETI de búsqueda de vida inteligente, el Centro Aeroespacial Alemán y cuatro universidades, ha propuesto que sean dos los criterios a tener en cuenta a la hora de buscar mundos habitables: Por un lado el método tradicional en el que nos hemos basado hasta ahora y que se conoce como índice de similitud de la Tierra (ESI). Este método busca planetas dentro de la zona de habitabilidad de su estrella, planetas a la distancia justa de ésta como para poder contener agua líquida y por tanto, para albergar vida similar a la nuestra. La Tierra estaría dotada de un valor 1 dentro de este índice.

Y la NASA, para no desmerecer en su empeño de demostrar que el ESI es el modo más probable de encontrar vida,  acaba de anunciar para nuestro deleite, la confirmación por primera vez de un planeta tipo Tierra a la distancia justa de su estrella, una estrella de tipo espectral G, muy similar al Sol. Este planeta denominado Kepler-22b, tiene 2,4 veces el diámetro de la Tierra, se encuentra en la parte interna de su zona habitable y su periodo orbital es de 290 días, lo que lo hace tremendamente parecido a la Tierra y por ende, un más que posible portador de vida similar a la nuestra. Kepler-22b estaría dotado de un valor 0,90 dentro de este índice, ya que al estar cercano a su estrella y aunque ésta es ligeramente más fría que la nuestra, parece un lugar que podría tener altas temperaturas.


Pero, ¿Sería factible encontrar vida en mundos tan extremófilos como Titán? A pesar de que sus lagos son de metano y de sus bajísimas temperaturas, y aunque a priori parezca un lugar inhóspito, parámetros recientes empleados en la posible detección de vida no tan convencional, parecen favorecer que ésta pudiera darse en un lugar así.

Se trata del método de habitabilidad planetaria (PHI), que admite condiciones extremas, casi imposibles, en las que pueda desarrollarse alguna forma de vida absolutamente extraña y desconocida. Como el caso de Titán (dotado con un valor de 0,64 dentro de este índice), quien ostenta el primer lugar en la lista de planetas alejados de la zona de habitabilidad de su estrella, pero con posibilidades de albergar algún tipo de vida extrema y distinta. El segundo en este ranking sería Marte (con un 0,59), seguido de Europa, la luna de Júpiter (con un 0,49), los Gliese g (0,45), d (0,43) y c (0,41). Los gigantes gaseosos Júpiter y Saturno (con un 0,37 ambos), Venus (también con un 0,37) y Encelado, la luna de Saturno (con un 0,35).


Por otra parte en este otro método, la habitabilidad no se limita solo al agua como disolvente e integra otros líquidos en los que podrían darse condiciones para que la vida se replicase y evolucionase. Y tampoco se limita a planetas alrededor de una estrella. Estos investigadores han llegado más lejos y dan por posible la vida en los lagos de metano líquido de Titán e incluso en planetas errantes, huérfanos de estrella. ¿Es tan extraño que un planeta como Kepler-16b que orbita dos soles, albergue vida? Y en el plasma de una estrella, ¿es imposible?